Los robledales o melojares son bosques caducifolios dominados por el roble o melojo. Aparecen cuando las condiciones de humedad son importantes debido a las precipitaciones y por tanto sólo se encuentran en las zonas montanas más elevadas, por encima del nivel de los alcornocales y en general a partir de los 600 metros de altitud.
Su aspecto es muy diferente según la época del año. Durante todo el invierno aparecen desfoliados o con unas pocas hojas sobre las ramas y el suelo cubierto de las hojas secas que van pudríendose poco a poco. El roble o melojo tiene un gran poder de regeneración, a pesar de que han sido aprovechados desde antiguo estos bosques, por lo que en la actualidad se trata de bosques jóvenes. No pocas veces en su lugar se han plantado castaños o incluso pinos resineros.
Dependiendo de la orientación y condiciones locales, los robles o melojos pueden aparecer mezclados con quejigos o con alcornoques y el matorral que los acompaña o sustituye está constituido por madroñales, brezales o a mayor altitud los escobonales de retama blanca.
Además de las plantas que pueden aparecer también en los alcornocales, en los robledales nos podemos encontrar un conjunto de orquídeas singulares, como el satirón manchado, la hierba hambrienta, la reina de las nieves o Cephalanthera longifolia, además de otras plantas como la aquileña, el orozuz falso, el heléboro fétido, el arce de Montpellier, la rosa de monte, el mostajo o el serbal. Pero a menudo el robledal ha sido manipulado, eliminado el estrato arbustivo y con frecuencia es colonizado por una abundante extensión del helecho común.








