martes, 18 de octubre de 2016

Robledales


Los robledales o melojares son bosques caducifolios dominados por el roble o melojo. Aparecen cuando las condiciones de humedad son importantes debido a las precipitaciones y por tanto sólo se encuentran en las zonas montanas más elevadas, por encima del nivel de los alcornocales y en general a partir de los 600 metros de altitud.



Su aspecto es muy diferente según la 
época del año. Durante todo el invierno aparecen desfoliados o con unas pocas hojas sobre las ramas y el suelo cubierto de las hojas secas que van pudríendose poco a poco. El roble o melojo tiene un gran poder de regeneración, a pesar de que han sido aprovechados desde antiguo estos bosques, por lo que en la actualidad se trata de bosques jóvenes. No pocas veces en su lugar se han plantado castaños o incluso pinos resineros.

Dependiendo de la orientación y condiciones locales, los robles o melojos pueden aparecer mezclados con quejigos o con alcornoques y el matorral que los acompaña o sustituye está constituido por madroñalesbrezales o a mayor altitud los escobonales de retama blanca.



Además de las plantas que pueden aparecer también en los alcornocales, en los robledales nos podemos encontrar un conjunto de orquídeas singulares, como el satirón manchado, la hierba hambrienta, la reina de las nieves o Cephalanthera longifolia, además de otras plantas como la aquileña, el orozuz falso, el heléboro fétido, el arce de Montpellier, la rosa de monte, el mostajo o el serbal. Pero a menudo el robledal ha sido manipulado, eliminado el estrato arbustivo y con frecuencia es colonizado por una abundante extensión del helecho común.

Alcornocales

Alcornocales


Son bosques en los que el alcornoque representa el árbol dominante o casi exclusivo, pero con frecuencia aprecen también la encina o a veces los robles. Su distribución es más restringida que los encinares ya que el alcornoque es más exigente en cuanto a humedad, apareciendo rara vez en aquellos sitios donde no se superan uno 500 mm de agua de lluvia anual, por lo que a menudo los encontramos en lugares más elevados que aquellos, sobre todo en las partes más altas de las sierra de mediana altura. Estos bosques o sus modificaciones se desarrollan bien en suelos ácidos ya que en los suelos básicos no crece bien el árbol dominante. No raras veces aparecen formaciones mixtas encinar-alcornocal en situaciones de equivalencia para los árboles representantes de ambas comunidades y con tendencia a temperaturas más elevadas y precipitaciones más reducidas; en cambio también pueden aparecer mezclados con melojos o incluso quejigos cuando aumenta la humedad.


Pocas veces los alcornocales se muestran en condiciones similares anteriores a la aparición del hombre, en gran parte gracias a su aprovechamiento cinegético en reservas cinegéticas, sino que se encuentran adehesados o incluso son roturados para plantar cereales o leguminosas forrageras.




Los arbustos que acompañan al alcornoque suelen alcanzar una talla mayor que los mismos en los encinares, algunos son compartidos con ellos, como la ubicua jara pringosa, el labiérnago, el torvisco, elcantueso, etc., pero otros son más propios de los primeros, como elmadroño, el durillo, el brezo blanco, la quirola, el brezo colorado, lajara macho, la carpaza, etc.
                                Encinares

Son bosques dominados por la encina, aunque no raras veces aparecen mezclados con alcornoques o incluso quejigos. Están muy bien adaptados al clima mediterráneo, con su característica estación seca y calurosa en verano, e incluyendo la acción del fuego. Aunque desde el punto de vista de la naturaleza del suelo no muestran preferencias, en los suelos calizos, más ricos desde el punto de vista agrícola, prácticamente han sido eliminados. En cambio en los suelos ácidos en la mayoría de los casos se han transformado eliminando los elementos herbáceos y arbustivos constituyendo dehesas, paisajes que han logrado un gran equilibrio entre aprovechamiento y conservación en el clima mediterráneo.

Dada la gran resistencia y plasticidad del árbol dominante de estas formaciones vegetales, los encinares ocupan ambientes diversos tanto desde el punto de vista climático como edáfico, que se pueden caracterizar por las plantas que los acompañan.






Los encinares son formaciones abiertas que permiten el desarrollo de un estrato arbustivo abundante. En Extremadura son característicos, entre otros, como
elementos acompañantes y abundantes la 
jara del ládano, el jaguarzo negro, el jaguarzo morisco, la retama negra, laretama común, la ahulaga y el cantueso, con menor abundancia pero con gran constancia aparecen el torvisco, el labiérnago, el piruétano, etc.




Cuando el suelo se enriquece en elementos básicos algunos de los arbustos
acompañante son sustituidos por otras plantas como la
coscoja, el acebuche, la esparraguera blanca, los matagallos, o la coronilla, o incluso de arbustos más termófilos como la esparraguera común, la estepa blanca, el jaguarzo negro, el mirto, etc.