martes, 18 de octubre de 2016

                                Encinares

Son bosques dominados por la encina, aunque no raras veces aparecen mezclados con alcornoques o incluso quejigos. Están muy bien adaptados al clima mediterráneo, con su característica estación seca y calurosa en verano, e incluyendo la acción del fuego. Aunque desde el punto de vista de la naturaleza del suelo no muestran preferencias, en los suelos calizos, más ricos desde el punto de vista agrícola, prácticamente han sido eliminados. En cambio en los suelos ácidos en la mayoría de los casos se han transformado eliminando los elementos herbáceos y arbustivos constituyendo dehesas, paisajes que han logrado un gran equilibrio entre aprovechamiento y conservación en el clima mediterráneo.

Dada la gran resistencia y plasticidad del árbol dominante de estas formaciones vegetales, los encinares ocupan ambientes diversos tanto desde el punto de vista climático como edáfico, que se pueden caracterizar por las plantas que los acompañan.






Los encinares son formaciones abiertas que permiten el desarrollo de un estrato arbustivo abundante. En Extremadura son característicos, entre otros, como
elementos acompañantes y abundantes la 
jara del ládano, el jaguarzo negro, el jaguarzo morisco, la retama negra, laretama común, la ahulaga y el cantueso, con menor abundancia pero con gran constancia aparecen el torvisco, el labiérnago, el piruétano, etc.




Cuando el suelo se enriquece en elementos básicos algunos de los arbustos
acompañante son sustituidos por otras plantas como la
coscoja, el acebuche, la esparraguera blanca, los matagallos, o la coronilla, o incluso de arbustos más termófilos como la esparraguera común, la estepa blanca, el jaguarzo negro, el mirto, etc.

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